Carlota Pérez (emprendedora): “Tenemos que ser todoterrenos, pero superwoman no existe”

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carlota perez emprendedoraDe mirada dulce y sonrisa reluciente, Carlota Pérez se presenta como una mujer femenina, segura de sí misma e intrépida hasta -casi- rozar la locura. “Cuando emprendes, todo el mundo te enseña los obstáculos así que hay que ser un poco Quijote”.

A ella lo de arriesgar le ha salido bien. A sus 39 años es una emprendedora de éxito con varias empresas a su cargo, madre soltera con dos niñas y, por supuesto, mujer… Es lo que hoy conocemos como ¡una todoterreno!

Considera que la gente que la rodea -familia y amigos- son su salvavidas y sabe que sin ellos no habría llegado a donde está hoy. Un mérito en el que incluye a su equipo de trabajo que son, la mayoría, mujeres.

En menos de 10 años ella y su socio Mario han pasado de vender muebles que traían de Indonesia y exponían periódicamente en un showroom-pop up a crear un pequeño imperio formado por distintas empresas con una facturación de millones de euros. Proyectos que crecen cada día más allá de nuestras fronteras. Su última idea, You Are The Princess, está siendo todo un éxito pero Carlota -inconformista hasta decir “¡basta!”- quiere más, y ya está poniendo en marcha nuevos proyectos.

-Si miras atrás, hace 10 años cuando empezó tu andadura como emprendedora… ¿Te imaginabas en una oficina con vistas al Palacio Real?

No, para nada. Mi sueño era conseguir un espacio en el que implantar un showroom permanente de venta de mobiliario y artículos de decoración.

-Imagino que llegar hasta aquí no ha sido nada fácil…

No ha sido difícil en cuanto a que no he tenido muchas trabas por el camino. Mentiría si lo dijera. Pero es cierto que ha sido muy duro y que hay mucho esfuerzo detrás. Porque emprender es arriesgar el 100% de tu vida.

-En 2008, cuando empezaba la crisis, estabas rodeada de facturas y deudas que no podías pagar… ¿Cómo recuerdas aquel momento?

Es cierto que mi situación era delicada, pero también contaba con el apoyo y el respaldo económico de mis padres. Eso, por un lado, es preferible porque no tienes los intereses de los bancos ni le debes nada a terceros, pero por otro lado, supone mucha presión porque cuando tu negocio se hunde, no sólo caes tú, también caen los tuyos. Y esa situación acaba afectando no sólo a la estabilidad económica sino también a la emocional.

-Esas deudas venían de proyectos anteriores… ¿verdad?

Sí, de la tienda que monté en El Escorial

-Ese proyecto empezó vendiendo muebles en casa algunos fines de semana… ¿Cómo era aquello?

Pues era genial. Planteamos una forma de vender muy americana que en aquel momento no había llegado a España: teníamos un piso y lo decorábamos entero con muebles que traíamos de Indonesia y países lejanos. De esa manera los compradores veían cómo quedaba cada cosa en su lugar. No es lo mismo ver una cómoda en una tienda que verla en un salón de verdad, con la luz real de una casa, etc. Y lo cierto es que nos iba de fábula.

-Cuando visteis que funcionaba ¿fue cuando decidisteis dar el siguiente paso y montar la tienda?

Más o menos. Haciendo las exposiciones nos dimos cuenta de que los muebles venían vacíos. Pensamos que podíamos llenarlos de adornos, telas y otros artículos decorativos y rentabilizar el coste del transporte, que era bastante elevado. Así empezamos a vender también la decoración de la casa. Y aunque es cierto que un candelabro o un bolso es mucho más barato también se venden muchos más, así que nos compensaba.

-¿Por qué en El Escorial?

Porque me equivoqué. Esa ha sido la gran equivocación en mi carrera como emprendedora. Posiblemente en Madrid la tienda hubiese durado pero allí…

-Al principio parecía que todo iba viento en popa… ¿Qué salió mal?

Como buena empresaria, primero fui al Ayuntamiento a preguntar cuántas personas pasaban por delante del monasterio, porque la tienda esta justo en la calle de atrás. Me dijeron que 2 millones de personas así que calculé que sólo con que 1 de cada 1000 me comprase algo, el negocio ya era rentable. Pero en el Ayuntamiento obviaron un detalle: la mayoría de esos 2 millones de personas pasaban en coche, sobre todo a partir de los meses fríos que la zona se llena de nieve y apenas hay paseantes. Total, que nos hundimos.

-Al tiempo que montabais la tienda, tu socio Mario Martínez y tú teníais otro proyecto en marcha: Botik Resort, una isla privada en Indonesia para los amantes del surf. ¿Cómo surgió esta idea?

Mario es surfista y se fue de vacaciones a Indonesia, a una isla pequeña con sólo una chocita. Y pensamos que era una buena idea construir en una de esas islas un resort de calidad adapatado a las necesidades reales y gustos de los surfistas.

-Y cuando tuvisteis que cerrar la tienda, ¿se paralizó también este proyecto?

Claro. Tuvimos que parar la isla durante unos meses pero no tardamos mucho en reactivarlo. Desde entonces funciona a las mil maravillas y es mi socio el que está allí y se hace cargo de todo. Yo me encargo de las empresas que tenemos aquí en España.

-Entre ellas Kandui Importaciones, que está creciendo a pasos agigantados… ¿Qué os diferencia de otros?

El dinamismo, la flexibilidad… pero sobre todo la calidad, el diseño y la competitividad. Todo ello ajustado a las necesidades del cliente, claro. Nosotros creamos la línea del producto totalmente personalizada, lo que ellos quieren exactamente, no algo aproximado. Además, tenemos expertos en moda y tendencias que saben qué es lo último en todo el mundo, desde Estados Unidos hasta Japón, para poder aconsejar al cliente sobre cómo debe ser el producto para venderlo más y mejor.

-Kandui es proveedor de más y más clientes cada año pero, además, desde hace un par de años lideras también ‘You Are The Princess’, que es tu última aventura… ¿De qué va esta?

Es una marca propia de cosméticos y accesorios de belleza de alta calidad. Las casas (empresas) que hay detrás son de las buenas, pero el producto es mucho más económico. ¡Ya no hay que ir al lujo para cuidarse!

-¿Cómo arranca este proyecto?

Es una historia bastante larga pero digamos que fue un proyecto que nació entre 2011 y 2012 y en el que yo entré llevando parte importante del negocio hasta que en 2014, por diversos motivos, acabé asumiendo las riendas por completo.

-Y esa no fue tu última aventura, ahora tenéis entre manos otros proyectos…

Sí. Aún no puedo decir mucho al respecto porque estamos en ello pero creo que van a salir muy bien. Por un lado, estamos con una línea ecológica de cosméticos y accesorios reciclables y, por otro, tenemos también la intención de ampliar nuestra línea de cosméticos a productos de farmacia y parafarmacia.

¡Más proyectos! Carlota, teniendo ya varios negocios de éxito y estables, cosa que no muchos emprendedores pueden decir, ¿por qué decidís seguir emprendiendo?

¡Porque es muy divertido! Yo creo que empresarialmente nunca llegas al tope, siempre hay que seguir actualizando, innovando, creciendo…

-Tu vida tiene que ir a mil por hora… Si te paras un momento a pensarlo… ¿Has tenido que renunciar a algo (importante) para llegar hasta aquí?

En cierto modo cada día renuncias a algo. Porque no puedes ser sólo empresaria, o sólo mamá, amiga o pareja. Eres todas a la vez pero una de ella en cada momento. Yo cuando me levanto y preparo a mi hija mayor para llevarla al colegio, soy mamá, y sólo mamá. Desde que entro en la oficina hasta que salgo soy jefa y empresaria, y sólo eso. Y así cada día.

-Como mujer de negocios, ¿te han puesto trabas alguna vez por tu sexo?

No sé si llamarlo trabas pero sí se respira un ambiente machista en cierto sentido. Me he visto envuelta en conversaciones un tanto incómodas como mujer porque en el mundo empresarial todavía hay una mayoría de hombres.

-En cuestiones de emprendimiento y en el mundo empresarial ¿Crees que hemos alcanzado la igualdad?

¡Por supuesto que no! Todavía quedan muchos detalles por pulir.

-Sin embargo, los casos de éxito entre mujeres emprendedoras son cada vez más numerosos… ¿a qué crees que se puede deber?

Las mujeres llevamos toda la vida encargándonos de la economía familiar, así que siempre ha sido, al menos en cierto modo, una pequeña empresaria. La mujer que es madre y ama de casa es empresaria de su hogar. Y tiene el mismo mérito. La mujer es polivalente y luchadora por naturaleza y por herencia. Históricamente ha tenido que ser la fuerte, era la que se quedaba a cargo de la familia y del hogar cuando el hombre iba a la guerra, salió a trabajar en las fábricas cuando fue necesario sin dejar de cuidar a la familia…

-Acabas de ser mamá recientemente (en mayo). Al ser la jefa, ¿has podido cogerte una baja de maternidad en condiciones?

No, en condiciones no, aunque he de reconocer que por primera vez desde hace años me cogí 21 días en agosto. Y fueron vacaciones de las de verdad. De las de desconectar. Cuando vi que el equipo que hemos formado en la empresa trabajaba tan bien como para poder irme y relajarme, me di cuenta de que lo estamos haciendo bien.

-Entonces, ¿tu equipo es clave en el éxito de tus empresas?

Por supuesto. El éxito está en el trabajo en equipo. Y para que funcione es imprescindible que todos nos conozcamos bien entre nosotros -con lo bueno y lo malo- y que haya una humanización clara dentro de la empresa. Nosotros contratamos a personas, con vidas y con sentimientos. Y es fundamental ser consciente de ello para adaptarnos en la medida de lo posible a las necesidades de cada miembro del equipo. Esto lleva a una madurez empresarial que es clave: todos trabajamos más horas de las debidas en momentos puntuales de picos de trabajo, pero también cubrimos al compañero cuando lo necesita… Nos entendemos y apoyamos los unos a los otros. Y eso en España no es muy habitual.

-Volviendo al tema de la maternidad… Ha sido uno de los handicaps contra los que han tenido que luchar muchas mujeres para alcanzar la integración laboral ¿Crees que las mujeres de la sociedad actual tienen que ser todoterrenos?

Tenemos que ser todoterrenos pero también hay que tener claro que superwoman no existe. No todo puede ser trabajo, también hay que cuidar la vida. No podemos intentar asumirlo todo como la sociedad pretende. Porque a pesar de lo mucho que hemos avanzado en cuestiones de igualdad, se sigue dando por hecho que la mujer debe cargar con las tareas del hogar y la responsabilidad de los niños. Y no es así. ¡No se puede con todo!

-Entonces en tu caso, emprendedora, fundadora y directora de varias empresas, separa y con 2 hijas, ¿cómo lo compaginas todo?¿tienes un empleada del hogar que te eche una mano?

Sí, y he de decir que hasta en eso tengo suerte porque yo encontré a la ‘supernani’. No la cambio por nada del mundo. No estoy preocupada ni un segundo por la seguridad, el cuidado y el cariño que recibenl mis hijas mientras estoy trabajando y eso se lo debo a ella.

-¿Crees que el papel de estas mujeres es importante para que otras mujeres puedan abrirse camino en un mundo laboral todavía -aunque cada vez menos- liderado por hombres?

Es básico e imprescindible. Sin ellas, las mujeres como yo no habríamos llegado tan lejos.

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