Mujer con imagen digital proyectada sobre su cuerpo

Los «deepfakes» son una creación perturbadora de las Inteligencias Artificiales que plantea graves preocupaciones éticas y sociales. Estas imágenes, manipuladas por algoritmos de Inteligencia Artificial (IA), puede hacer, entre otras cosas, que parezca que una persona está desnuda cuando, en realidad, no lo está. Este fenómeno ha dado lugar a una serie de situaciones alarmantes que merecen una atención urgente. Un caso que ilustra la magnitud de este problema tuvo lugar en Almendralejo, Badajoz, donde un grupo de jóvenes utilizó una de estas IA para crear ‘deepfakes’ y difundir imágenes de desnudos de sus compañeras de clase, todas ellas menores de edad. Este incidente es un ejemplo preocupante de la creciente violencia digital.

Estas acciones son moralmente reprobables y pueden tener graves consecuencias legales. La creación y difusión de ‘deepfakes’ pueden resultar en sanciones penales severas y multas considerables, aumentando drásticamente si hablamos de menores. Este hecho subraya la importancia de abordar el problema desde un enfoque legal y educativo.

El lado positivo de la Inteligencia Artificial

No obstante, es importante recordar que la IA en la generación de imágenes también tiene un lado positivo. Los generadores de imágenes mediante IA tienen un gran potencial para artistas, diseñadores y creadores de contenido. Estas herramientas permiten automatizar la creación de imágenes, mejoran los estilos artísticos y aceleran la producción de material de marketing de alta calidad. Además, la generación de imágenes con IA es accesible para cualquier persona, independientemente de sus conocimientos en arte y diseño.

Las IA tal y como las conocemos existen desde hace unos pocos años. Antiguamente servían para tareas básicas en fábricas o, incluso, en algunos videojuegos, pero hoy en día ha sido tal el avance que sirven para básicamente todo lo que nos venga a la imaginación, como tomar medidas o dar instrucciones para diferentes construcciones, recetas con tiempos ajustados a nuestro gusto, artes de todos los estilos y un largo etcétera de ayudas y tareas. Muchas personas y empresas tienen acceso a Inteligencia Artificial y se apoyan en ella para elaboraciones más precisas de diferentes trabajos. Es, sin duda, una tecnología que llegó pisando fuerte para quedarse en las futuras generaciones.

Uso responsable de la Inteligencia Artificial

Sin embargo, este avance tecnológico conlleva la responsabilidad de su uso ético y legal. Es esencial que se establezcan regulaciones adecuadas para prevenir el abuso de la Inteligencia Artificial en la generación de imágenes. Además, la educación es clave para concienciar a los usuarios sobre las implicaciones de estas herramientas, siendo las escuelas el lugar donde se debe empezar a enseñar su uso de una manera educativa, resolutiva y responsable, dando facilidades de cara a futuros trabajos.

En este contexto, hay que aclarar que la responsabilidad no recae sólo en usuarios y empresas, sino también en las empresas tecnológicas, las cuales van a tener siempre que ir de la mano con las condiciones de seguridad y gubernamentales de cada país, implementando medidas para que se detecte el uso ilícito y perjudicial.

Un diálogo abierto sobre el uso de la Inteligencia Artificial

Necesario es que la sociedad en su conjunto participe en un diálogo abierto y continuo sobre el uso de la Inteligencia Artificial y la generación de imágenes, involucrando en este debate a legisladores, filósofos, expertos en ética, tecnólogos, profesores y ciudadanos de varios países. Ya que la IA va a continuar avanzando y desafiando nuestros conceptos tradicionales de realidad y ética, es crucial trabajar juntos para forjar un camino que permita aprovechar su potencial mientras se protege al máximo número de personas de su posible abuso.

En conclusión, las Inteligencias Artificiales representan un avance tecnológico fascinante y aterrador al mismo tiempo. Si bien tienen un gran potencial en la generación de textos e imágenes, también plantean riesgos significativos, especialmente cuando se utilizan de manera inapropiada o maliciosa, como en el caso de los ‘deepfakes’. Abordar estas cuestiones es crucial para garantizar un uso responsable y ético. Solo así la IA podrá convertirse en uno de los mayores avances tecnológicos hasta la época.

📝 Rubén Martín