ecommerce postcovid

Todo va a cambiar. Así tituló Enrique Dans su premonitorio libro hace ya unos años. Será porque ahora estoy inmerso estos días en su nueva publicación “Viviendo El Futuro” que me he acordado de su primer título. Tenía sentido cuando lo escribió pero mucho más ahora. Hablaba del impacto de internet y de la digitalización y ahora adquiere ahora una nueva dimensión de una inmensidad inabarcable. El cambio que se va a producir en nuestra sociedad a raíz del coronavirus será un cambio económico, social, y con implicaciones políticas. Pero centrémonos aquí, en uno de los aspectos más interesantes. El consumo. Una crisis de estas características lo primero que produce es una situación de bloqueo emocional, de miedo. Y con miedo no se consume o se consume lo mínimo. Así pues, veremos una caída generalizada del consumo en general.

El problema de los restaurantes o bares no es puntual, igual que no lo será el del teatro o los cines.

¿Volverá la gente a los gimnasios una vez que se han acostumbrado a hacer ejercicio en casa e incluso han comprar equipamiento? ¿Volverán las clases de inglés presenciales cuando muchos niños se han visto como se ahorraban dos horas de transporte para ir a esa clase? ¿O los tratamientos psicológicos?

En general vamos a una sociedad con menos contacto social. Así el ecommerce es uno de los sectores que va a crecer sin duda. O mejor dicho va a acelerar su crecimiento que ya era extraordinario. Lleva años creciendo por encima del 20% y esa tendencia se acelerará y ampliará a sectores donde hasta ahora era residual.

Tenemos algunas tendencias claras. La casa se convierte en nuestro refugio, en el centro de nuestra vida, podemos preveer que todo lo relacionado con el hogar, muebles y decoración, bricolaje, jardín, ocio en el hogar adquiera más significado. La alimentación tanto básica como gourmet crecerán.

Hay sectores como la moda o el calzado donde la caída general del consumo puede tener un gran impacto en los datos generales, pero donde el ecomomerce vivirá un crecimiento espectacular y un incentivo al desarrollo de tecnologías incipientes como probadores virtuales y sistemas de realidad aumentada para ópticas, joyas o complementos donde internet avance en modelos para que el cliente pueda ver el resultado final de su compra, cómo le queda, cómo le sienta.

Eso significa que se producirá un cambio en los actores. Pensemos en Primark, por ejemplo, que no tienen ecommerce y cuyo modelo de negocio se basa en márgenes bajísimos pero grandes volúmenes de ventas. Una situación muy complicada. Aun cuando puedan reabrir las tiendas físicas será difícil mantener distancias de seguridad y conseguir rentabilizar las tiendas cuando todo el modelo se basaba en ventas masivas y miles de personas circulando por la tienda cada día. El Corte Inglés en cambio tendrá más fácil el paso a ese nuevo modelo de seguridad sanitaria que sin embargo se verá afectado por el impacto de turismo en algunos de sus centros comerciales. Pensemos que gran parte de su facturación de los centros de Madrid o Barcelona venían de la mano de los consumidores de lujo extranjeros que aún tardarán en volver a nuestro país.

Una duda que tengo permanente es el impacto del automóvil. Por un lado, existirá una tendencia a la baja de los vuelos de avión y podemos preveer la quiebra de varias aerolíneas, y una subida de precios de los billetes pese a la caída del precio del combustible. El automóvil recupera protagonismo como medio seguro para viajes nacionales e incluso urbanos donde el transporte público será visto como una amenaza para la salud por un largo periodo de tiempo. Pero podemos anticipar un incremento del interés en medios individuales como la bicicleta o el patinete que ya se estaban haciendo un hueco como alternativa de transporte urbano. Líneas en crecimiento para el ecommerce relacionado con el deporte y la movilidad.

Volviendo al ámbito del hogar se desarrollará, los servicios de comida a domicilio, los servicios de ocio a domicilio, catering, espectáculos privados.

Nos encontramos ante un escenario tan nuevo que no somos capaces aun de anticipar el impacto que tendrá en cada uno de los sectores, pero sí algunas líneas generales. Sabemos que en 5 años algunos sectores habrán crecido y otros se encontrarán en claro retroceso. Pero no sabemos aún como será de fuerte ese impacto. Y es que aún estamos en mitad de la tormenta.

 

Leonard Pera -CEO de Open Ideas