SOCIAL COMMERCE: LA COMUNIDAD.

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Sin comunidad no hay social commerce. Necesitamos un grupo,  unos intereses afines, objetivos comunes, un sentimiento de pertenencia, en algún caso un lider identificado (como Steve Jobs en el mundo Apple), son muchas las maneras en las que llega a crearse una comunidad pero al final una vez creada importa poco las razones por las que se formó. En muchos casos esas razones son incomprensibles para los no participantes en la misma. Esas razones les pueden parecer ridículas, superfluas pero de hecho da igual. Encontramos comunidades en muchos lugares, alrededor de un partido o una ideología política, de un equipo de futbol, de una tecnología, de un deporte, de un pueblo o una nación. Todas se comportan con parámetros similares y todas tienen unos patrones de decisión y de compra similares en cierta gama de productos. Si tenemos un producto deberemos identificar cuales son las comunidades afines a él. La ventaja una vez identificada es que si uno de los miembros nos valora y conseguimos que nos prescriba nuestra marca y nuestro servicio se extenderá como un regero de polvora por dicha comunidad. Los miembros de una comunidad confían sobre todo en los otros miembros de la comunidad. Es un circulo permeable pero con una tremenda fuerza de atraccción entre sus miembros.

Ya sabes cual es la comunidad de tu empresa? Pues deberías empezar a investigar para identificarla.

La mejor manera de hacerla aflorar es preguntar. Sí, sí preguntar. La gente está dispuesta a contarnos más cosas de las que pensamos. Pregunta a los clientes, conversa con ellos, escucha sus conversaciones entre ellos y poco a poco irás sacando información relevante. Colabora y establece una conversación con ellos y haz que ellos colaboren entre sí.  Solo confiarán en tí y en tu empresa si de alguna manera tú también eres parte de esa comunidad. Así empieza el Social Commerce: con una comunidad.

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