territorios amables en ciudades inteligentes

En el marco del Foro de Inteligencias de Ciudades, impulsado por el reconocido Smart City Clúster, se exploran las dinámicas actuales que definirán el futuro urbano. Según Richard Florida, destacado académico de la Universidad de Toronto, «la batalla por el talento se ha convertido en la batalla por los residentes», enfatizando así la competencia global entre ciudades de todos los tamaños por atraer y retener talento.

La intervención de Daniel González, presidente del Smart City Clúster en este Foro me ha dado que pensar.

Estamos transitando de la época Smart y de digitalización a un paradigma más centrado en las inteligencias. Este cambio, aunque parezca sutil, es fundamental.

Durante muchos años hemos estado trabajando para conseguir entornos digitales. Inicialmente construimos infraestructura y mejoramos la conectividad, un trabajo que se continúa realizando con perseverancia por los operadores y en el que la administración ha realizado también grandes esfuerzos abarcando incluso las zonas menos rentables.

Luego vinieron la digitalización de procesos, la mejora en la relación con el cliente, las estrategias de marketing digital, los ERPs, y en los últimos tiempos, el IoT y la sensorización generalizada. El dato es la base hemos repetido, hasta que se erigió como la base de todo desarrollo urbano moderno.

Sin embargo, empieza a abrirse paso un nuevo paradigma en el que los territorios no deben ser solo inteligentes, más eficientes, tomar mejores decisiones. Sino que las ciudades y los pueblos son solo buenos y exitosos si lo son para las personas que habitan en ellas.

Las ciudades serán tan inteligentes como las personas que las habitan y las oportunidades que surgen de la combinación de talento, asegurando su sostenibilidad en un sentido amplio. Este enfoque holístico de las ciudades como «cerebros urbanos» es crucial para fomentar la colaboración y el conocimiento compartido, pilares del Clúster de Ciudades Inteligentes.

Eso significa que un territorio competitivo necesita atraer talento, ser amigable para sus vecinos. Ofrecer un espacio donde empezando por la seguridad podamos crecer en todos los escalones de la pirámide de Maslow.

Cómo mencionaba Daniel hablar ahora de entornos digitales es como hablar en el siglo XX de entornos eléctricos; necesitamos ir más allá. Identificar entornos creativos, colaborativos, competitivos, espacios de bienestar compartido, donde los recursos se gestionen de forma eficiente y sostenible y donde el territorio garantice no solo productividad y PIB sino bienestar para las personas que lo conforman. Es crucial crear Territorios Amables donde las personas puedan desarrollarse plenamente optimizando el total de su potencial.

Recientemente, hemos trabajado en diversos proyectos, desde desarrollo demográfico en territorios rurales y posicionamiento de denominación de origen hasta estrategias para ciudades patrimoniales y planes turísticos estratégicos en destinos afectados por la mala gestión del bien común.

Eventos como el Foro de Inteligencias de Ciudades nos invitan a reflexionar sobre el tipo de sociedad en la que queremos vivir y a diseñar ideas concretas para alcanzar ese ideal. Es esencial que, desde nuestra posición en este escenario, pensemos profundamente en qué tipo de sociedad, ciudades y pueblos queremos desarrollar. Y una vez decidido, tracemos un camino hacia la realización de estas visiones para lograr alcanzar ese modelo deseado.

En resumen, los avances en IoT, la digitalización de servicios y la gestión inteligente de recursos son clave para este futuro, pero igualmente importantes son las políticas que fomenten la integración social, la equidad y la participación ciudadana activa. Las ciudades deben convertirse en entornos donde cada habitante se sienta valorado y tenga la oportunidad de contribuir plenamente al desarrollo colectivo.

Desde nuestra experiencia, hemos visto cómo la tecnología puede transformar ciudades y comunidades cuando se aplica de manera inclusiva y consciente. No se trata solo de atraer talento tecnológico, sino de construir comunidades resilientes y sostenibles que puedan enfrentar los desafíos globales del siglo XXI.

 

📝 Leonard Pera

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