Turismo responsable y sostenible, una nueva utopía por construir - Pau Solanilla.
El turismo representa un pilar indispensable de la economía global, entorno al 10% del PIB, y es una de las principales fuentes de empleo y es un sector tractor indispensable para muchas economías locales. Pero ante los cambios sistémicos a los que nos enfrentamos como la crisis climática, el turismo tiene que estar alineado con la sostenibilidad, y no puede, ni debe, ser ajeno al proceso de adaptación y mitigación ante la crisis climática para que siga siendo una palanca de progreso. Debe hacerlo en paralelo a la reflexión sobre el impacto de la digitalización, transitando hacia una oferta de mayor valor añadido, contar con perfiles profesionales de mejor cualificación o conseguir una menor estacionalidad de la actividad. Unos retos que requieren reflexión, nuevas ideas y narrativas, una oferta renovada y nuevas formas de gobernanza.
Los datos del turismo en España son espectaculares, con récord de viajeros extranjeros, 94 millones de visitantes en 2024, lo que supuso un crecimiento del 10% respecto a 2023, y un gasto de 126.000 millones de euros, un 16% más. Pero no podemos ya trabajar únicamente de forma incrementalista. Hay que desplegar estrategias segmentadas e incluso microsegmentadas alineadas con los atributos y valores que queremos proyectar para llegar al visitante que realmente queremos atraer. Tenemos que incorporar al visitante como parte de la infraestructura social y tecnológica en la promoción y sostenibilidad generando una gran conversación entre oferta y demanda para reorientar la actividad turística hacia parámetros de calidad y huir de esa carrera absurda por estar en lo más alto de los rankings por el número de visitantes.
Uno de los riesgos es caer en la trampa de vincular la sostenibilidad del turismo a eso que se denomina priorizar la atracción del visitante de alto valor añadido, o que es lo mismo, al turismo de los ricos. Una trampa conceptual que es además injusta e incoherente desde el punto de vista de la equidad social y de la sostenibilidad ambiental. Los datos muestran que mayoritariamente los visitantes que más gastan también son los que más contaminan, gastan el doble o el triple en energía y agua y generan muchos más residuos. El visitante al que debemos aspirar atraer es aquel que disfruta y cuida el destino independientemente de su nivel de renta. Cuanto más gaste mucho mejor, pero el objetivo debe ser atraer un turismo que aprecia y respeta la identidad, el patrimonio material e inmaterial y el medio natural del destino, convirtiéndose en un ciudadano accidental con derechos y responsabilidades. Para ello hay que actuar tanto sobre la oferta, la calidad de sus productos y servicios, como de la demanda, el visitante, y generar un círculo virtuoso de corresponsabilidad.
El turismo debe transitar de forma rápida y coherente también hacia un modelo que concilie competitividad, sostenibilidad y equidad. Lo que está en juego es mucho más que un relato del sector, es la propia viabilidad de la actividad turística tal y como la hemos conocido en las últimas décadas.

El cambio climático, la saturación, la contaminación o la pérdida de biodiversidad de los ecosistemas locales ponen en peligro muchas de las actividades turísticas de mayor éxito y demanda. Es responsabilidad del sector liderar un nuevo modelo que sitúe los planes de acción climática en el centro de su oferta y gestión para generar modelos de negocio sostenibles económica, medioambiental y socialmente. Hay territorios y destinos que llevan años apostando por un turismo más sostenible, pero corremos el riesgo de banalizar el término con campañas de promoción que no están basadas en una oferta de valor realmente sostenible, sino en un márquetin verde que convierte el término “turismo sostenible” en un nuevo commodity que pierda valor y credibilidad. Han sido pocos los destinos que han apostado de forma estratégica por una transición ordenada del ecosistema turístico hacia un modelo más coherente y sostenible.
Hemos de transitar conceptualmente del turismo a la economía del visitante, que es más integral y coherente, renovando su licencia social para operar. El turismo seguirá siendo un sector estratégico para la economía mundial y local, pero requiere de transiciones y transformaciones ambiciosas con una mirada de medio y largo plazo que evite el simplismo de las proclamas del decrecimiento sin más.
El turismo es un potente factor de trasformación socioeconómica y un agregador neto de singularidades creativas. Hay que actualizar su gobernanza con la participación de diferentes actores públicos, sociales y privados para conseguir construir una síntesis inteligente para que siga siendo fuente de progreso e insertarlo en el corazón de la nueva economía de la sostenibilidad.
Destinos Turísticos Inteligentes y Sostenibles
Transformar el turismo para hacerlo realmente sostenible es mucho más que invertir en digitalización o elaborar nuevas narrativas o campañas de comunicación y promoción. En España en los últimos años se ha implementado con relativo éxito el concepto de “Destino Turístico Inteligente” (DTI). Pero el objetivo de esos planes hasta la fecha ha sido, principalmente, mejorar la atractividad y competitividad del destino y la mejora de la experiencia del turista, y no siempre la mejora de la sostenibilidad ambiental y la descarbonización que nos impone la crisis climática.
Necesitamos más ambición climática y una nueva conceptualización del visitante. Un destino inteligente solo puede serlo si es verdaderamente sostenible y si se pueden medir y valorar sus compromisos y progresos. Habría que ser más ambiciosos y legislar para transitar desde la voluntariedad a la regulación para que sea efectiva. Necesitamos planes de acción climática serios y rigurosos basados en cinco líneas de trabajo: medir, descarbonizar, regenerar, colaborar y financiar la transformación del sector, reportando públicamente sobre los progresos en la aplicación de esos compromisos.
Necesitamos una apuesta decidida y valiente con un propósito inequívocamente anclado a la sostenibilidad en el sentido más amplio del término. En definitiva, un Green Deal para el turismo como oportunidad para dinamizar el sector, garantizar su viabilidad, generar puestos de trabajo de calidad a medio y largo plazo y mejorar su licencia social y hacer realidad la utopía de un turismo verdaderamente responsable y sostenible.


Pau Solanilla. Socio profesional de Sector Público.
Profesional con una trayectoria de más de 30 años en el mundo asociativo, institucional y empresarial. Empresario del sector turístico y emprendedor verde. Ha sido Comisionado para la Promoción Internacional de Barcelona, responsable de relaciones globales de Digital Future Society en la Fundación Mobile World Capital Barcelona; director de LLyC para Panamá y Cuba; asesor en la Secretaría de Estado para la UE del Ministerio de Asuntos Exteriores, y asesor técnico en el Parlamento Europeo. Tiene estudios de Ciencias Políticas en la UNED y MBA por la Escuela de Administración de Empresas (EAE) y Máster en Dirección de Comunicación Corporativa y Comunicación empresarial por OBS Business School, y autor de varios libros entre ellos “La república verde, una nueva agenda para la sostenibilidad y el progreso” (2024) Punto Rojo Editores.